Thomas Frank se encuentra ahora bajo una enorme presión.
Hasta ahora, el Tottenham ha estado decidido a darle tiempo y solo en las notas del programa del fin de semana se dijo que querían seguir con su plan a largo plazo, pero la forma de esa derrota ante el West Ham y la toxicidad de los fanáticos los han dejado pensando en hacer un cambio de entrenador.
Creo que le ha resultado difícil gestionar los egos y la expectativa en el club es mayor.
No ha conseguido sacar ni una palabra del equipo, por lo que la cuestión es cuándo, no si, perderá su trabajo.
El entrenador del Crystal Palace, Oliver Glasner, quiere un gran club y un nuevo reto, así que, en ese sentido, el Tottenham cumple con muchos requisitos. Pero lo que sí diré sobre la idoneidad de Glasner para los grandes puestos es que muchos se fijarán en lo emotivo que puede ser en las ruedas de prensa.
Me pregunto si algunos de sus recientes comentarios sobre la propiedad de Palace en los últimos seis meses le perjudicarán cuando esté en la contienda por esos trabajos más importantes.
